Personal y álmico

Apocalipsis

Todo en esta vida tiene una vibración, incluso el silencio emite ondas. ¿Has pensado que la voz es una manera de experesar lo que se cuece en tu mundo interior? Incluso las palabras no dichas pero sí pensadas tienen una energía. La incoherencia entre como piensas, como sientes, o lo que dices se manifesta en proyecciones en tu día a día, a través de tu mismo cuerpo, enfermando, o a través del mundo exterior en forma de situaciones, de accidentes, de esas “cosas raras” que ocurren en la vida.

Queremos la paz mientras discutimos. Hablamos de igualdad, de integración subidos en rascacielos. <Cambia tú que tienes problemas, yo solo soy víctima del mundo…> Si dices eso de <nadie va a quererte como yo te quiero> te invito a que reflexiones, porque tu vibración apunta a que tienes problemas y que no eres víctima del mundo. La paz no es un camino, sino una decisión que va contigo. Y tus pensamientos harán de figurantes en tu día a día. Siempre puedes elegir tu vibración: ¿Miedo o amor? Si eliges miedo, acepta tu decisión, y si eliges amor, acepta tu decisión. Emancípate de la culpabilidad y madura en la responsabilidad.

En este espacio para la introspección, para la autoindagación, siéntete huésped en mi casa, reflexiona y cuestiona la vida sin la mirada del juicio. Aquí abro mi personaje, me desnudo frente al espejo del compartir, de la sinceridad, del respeto, aceptando la proyección y mi reflejo para seguir evolucionando en amarme a mí misma. Como dijo la actriz Natalie Portman en la película Cisne Negro <Este es mi momento>. Sí, este es mi momento para que mi corazón hable a través de las cosas que mejor sé hacer aunque a veces mi mente quiera hacerme creer lo contrario. Escribo sobre mis experiencias, aprendizajes personales y espirituales, si mi luz enciende y conecta tu consciencia, entonces bienvenido momento. Si mi luz no hace chispas en tu consciencia, también bienvenido momento que me hace aceptar y trabajar el respeto. Quiero compartir contigo que pase lo que pase: puedes estar en paz contigo mism@. Y si has de batallar, que sea con la mente-cuerpo y espíritu unidos.

Ignoramos las cosas hasta que se presentan en nuestra puerta, tocando el timbre y poniendo patas arriba la vida tal y como la conocíamos. Recuerdo cuando me di cuenta de que a mi hijo le ocurría algo, el presentimiento era como una bomba en mi estómago, mi bebé había cambiado, dejó de prestarme atención, nunca pedía ayuda, ni agua, no hablaba solo repetía gargarismos. Recuerdo el día que salí de la consulta de la pediatra sin llorar, manteniendo el tipo, pero con su rostro me lo dijo todo al ver a mi hijo deambular por la consulta. Al salir del centro sanitario, rompí a llorar, llegué a casa y aun lloraba. No entendía nada de lo que estaba pasando, y volvieron a mi aquellas palabras <¿por qué a mi?>. El camino con sus interacciones no ha sido fácil, tuve que aprender a tomar decisiones por el bienestar de mi hijo, hasta que me di cuenta de que cuando yo evolucionaba en algún aspecto personal, él también progresaba. Cuando puedes hablar de algo sin que te afecte es la señal de que has elegido la paz en tu camino. La paz no es eterna para el ser humano, sino presente, has de elegirla en cada presente, porque se nos olvida rápidamente la fe, el amor, la bondad, la voluntad, nuestra mente funciona en piloto automático modo ego. Han pasado algo más de siete años desde aquellos días de incertidumbre, de tristeza, de impotencia, de sentirme víctima del mundo una vez más. En este presente elijo la paz, me siento bendecida de tener en mi vida a un maestro espiritual como mi hijo, y me siento agradecida por cada lección de amor incondicional. Algunas no las aprobé y tuve que repetir exámen, y retos que me esperan en el no tiempo, si mi alma elaboró un plan de aprendizajes y experiencias fue porque ella sabe lo más adecuado y conveniente para ir alcanzando niveles de consciencia. Ella conoce a donde he de aplicar el perdón. Algunas personas me dicen que soy luz para ellas, no son conscientes de que soy un reflejo de su espejo.

Hace muchos años, cuando era joven, jaja, no mantenía contacto con mi abuela paterna por circunstancias familiares y ajenas a mí. Mi abuela paterna acudió a una tarotista, la vidente le dijo que veía como a un ángel llamando a su puerta, una de sus nietas. Mi abuela se quedó impactada, y con ganas de que fuera real aquella visión. La tarotista le dijo que era la nieta con la que más vínculo había tenido. Esto me lo contó mi abuela la mañana que decidí subir a verla, con repercursiones o no para mí, no me importó, quería verla y punto. Hoy mientras limpiaba me acordé de la visión del ángel, no es que me considere uno, más bien me he vuelto a emocionar por la sincronía de ser luz para alguien, aunque obviamtente todos somos seres de luz. Me emociona sentir que acepto mi luz para mí misma. Y

Y entonces la vida cambia a través de serendipias.

Mi vida cambia porque he aceptado transmutar el dolor en aprendizaje, experimentar el miedo para aprender a confiar en mí misma, si pido es en beneficio para tod@s. Cuando elijo resistirme al aprendizaje, a tener razón, a no soltar el control, entonces desde esa vibración mi vida no cambia, más bien me bloqueo, me estanco. Si puedo ofrecer un consejo es que la vida cambia cuando fluyes como una mariposa sabiendo que has de seguir atravesando la metamorfosis. Si mi aleteo puede producirte un terremoto que sea para ayudarte a despertar.

Vanesa

Numeróloga, Terapeuta Transpersonal

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