Tu Historia, mi Historia

No temas, cada paso que das es un conductor hacia tus aprendizajes, puede que el camino que escojas sea otro al que tu alma tenía preestablecido, pero todos los caminos tienen un mensaje consciente para ti. Quizás te has desviado en relación a la ruta de vida, orientándote en eso que llamas libre albedrío, mas, si supieras que esas decisiones son un empuje de tus memorias inconscientes comprenderías en su totalidad lo que creemos por libertad.

Ignoro conscientemente tu historia, pero tú que me lees no es por casualidad, compartimos memorias, e inconscientemente sí conozco partes de ti. En cierta manera nos atrae la energía pendiente, aquello que llamas karma, para que pueda ser trascendida y manifestarse en evolución y cambio.

Mi historia es larga en el tiempo, desconozco las encarnaciones que mi alma ha tenido que experimentar para aprender sobre el amor incondicional y abrirme a la práctica de la consciencia. Pero intuyo que llevo unas cuantas vidas, puede que demasiadas sobre mis espaldas, a veces la vida me agota. El cuerpo físico se deteriora, muere, pero el alma, toda esa energía invisible perdura en lo eterno. La oscuridad es energía en su densidad, y la luz es energía fluyendo. Una dimensión va muy lenta, como los planetas retrógrados, y la otra dimensión va muy deprisa, por eso nos cuesta apreciar la luz en el mundo, incluso aceptar la luz del ser, y la propia. La experiencia de la vida es a través de una dimensión densa, lenta, es un mundo que atrae más esa parte de la mente que quiere tener la razón, lo egoíco, proyectamos nuestros propios monstruos internos dirigiendo el dedo al frente en pose de jueces. La sombra se siente sola y como densidad le incomoda la luz porque la claridad aporta expansión en la mirada, existe un sentimiento de culpabilidad muy arraigado por ser “la sombra”. La cuestión no es descartar la oscuridad de nuestras vidas, porque es imposible, transitamos, queramos o no, en la dualidad, la solución pasa por la aceptación, y después ponernos manos a la obra gestionando esa parte interna y profunda con la consciencia de que también hay luz en nuestro interior. Trabajo en equipo, la vida sería más equilibrada si practicáramos esto. La medicina, la ciencia, el empleo, la educación, la familia… si trabajaran en equipo, respetando y aceptando posiblemente como humanidad no tendríamos que pasar por confinamientos, tendríamos otra clase de lecciones, eso no lo negaré, pero en sincronía a la energía de apoyo y amor que resonaría.

Normalmente, cuando estamos en pleno proceso de aprendizaje nos duele, nos resistimos, no entendemos nada, sufrimos una y otra vez, porque hay historias que se repiten en el tiempo, vuelven como una peonza derribando parte de nuestro personaje. La materia no sabe aprender de otra manera que experimentando las veces que hagan falta. ¿Te suena? Si tu alma se propuso emprender una vida, ser independiente, y aprender a amarte, no transitaras por escenarios happy flower, primero te tocará actuar en salas donde posiblemente te desvaloricen, no te sientas merecedor-a de tener oportunidades en la vida, de ser feliz, tendrás tendencia a enganches emocionales, no cuides tu físico, o te sientas víctima del mundo, también cabe la posibilidad de experimentar todo esto en su polaridad, que te cierres en banda, que sufras de egocentrismo, celos, o deposites tus creencias en lo superficial.

Mi historia se compone de drama, de abusos, de soledad sintiéndome incompleta, de caídas a pozos, algunas voluntarias, de malos tratos, también de superación, de confiar en mi equipo de guardia de luz, que hubo un tiempo que no sabían como hacerme señales para que les sintiera. Gracias a seres como mi querido amigo y maestro Francesc Lucas (que se fue para mi demasiado pronto, para él en el momento exacto) apareció en mi vida para hacerme recordar el camino a casa. No fue de inmediato, pero me comprometí a sanar, quería ser feliz, y sobre todo, quería que mi hijo tuviera todas las posibilidades para ser autosuficiente. Sí, he de decir que gracias al autismo de mi hijo me puse en marcha hacia caminos que eran desconocidos, pero me llevaron hasta la pradera en la que me siento ahora caminar. Problemas que solucionar siempre los hay, te etiquetes de espiritual o no, pero sí a más amor pongas en tu vida mejor te sentirás contigo mism@ y por ende todo los demás resonará con las mejores posibilidades para ti y tu evolución personal y álmica.

La palabra Historia a nivel numerológico nos trae vibraciones como la 9, muy intensa, es una energía que simboliza el caminar, la introspección, aceptar la luz desde tu oscuridad, y aplicarla para desbloquear patrones, para que la sombra sea menos densa y pese menos en ti. Se nutre de vibraciones 4 y 5, que simbolizan el porte, construir caminos si nos impiden ir hacia lo que queremos, poner orden, también de soltar el pasado y conectar con el presente, sin remordimientos, pero sí con toma de responsabilidad, de expresar y comunicar. La historia se compone de todos nuestros ancestros y también de todas nuestras vidas experimentadas. La historia conecta con dar paz al pasado, desechar lo que no ayuda a evolucionar, y nutrir de nuevo la parte del alma que sufre, nos habla de rejenerar la vida con otro tipo de creencias, el amor incondicional no tiene límites, pues hasta el amor acepta al miedo. Historia nos recureda el poder de curación que hay en nuestro interior, la magia que fluye en la consciencia, la alquimia que transforma a tu ser elevando tu conocimiento y sanación.

A través de mi trabajo personal aprendí que la felicidad es un complemento más que forma parte de mi ser, es  intrínseca a mi alma, es una decisión interna no algo externo. Merezco sonreír y disfrutar de la vida, valoro cada amanecer, y cuando las cosas parecen complicarse, intento no caer en el auto castigo (aunque a veces reacciono desde esa frecuencia), reflexiono qué memorias se me activan para así tomar consciencia y transmutar esa experiencia, esa emoción en energía equitativa.  Aprendo cada día a utilizar el amor sano, en observar desde un punto flexible. Aprendo cada día a poner límites, a respetarme, a creer en mi, a recordar la inocencia, la risa, y a amarme como nunca supe hacerlo. Ahora creo que sí se hacerlo, y me siento feliz, me siento feliz con mi historia.

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