Reflexionando sobre la numerología

La intención de este post es aportar desde mi experiencia como numeróloga, algunos detalles sobre lo que se cree de la numerología. Escucho decir a personas “yo soy tal número”… es como cuando decimos “es que soy tal signo zodiacal”, como si quisiéramos justificar parte de nuestro carácter con la idea implícita de que no se puede cambiar. Normalmente, si queremos saber alguna vibración numerológica, y no tenemos mucha idea, buscamos lo típico y más común, que es sumar toda la fecha de nacimiento que nos da el valor conocido como sendero natal, camino de vida, o en mis cartas natales numerológicas le nombro ruta de vida. Quiero puntualizar que es un error identificarnos con esa vibración, pues esa energía que posiblemente predominará en general el paso de nuestra vida, representa los aprendizajes, los retos, cómo hemos de reconducir parte de la vibración personal para seguir creciendo personalmente, emocionalmente y como alma. Si es una energía o aprendizaje muy marcado para un@ mism@ podría estar repetida con intensidad en el resto de la carta natal de la persona.

Si como personaje vibras en cierta vibración como norma general no coincidirá con la energía de ruta de vida. A no ser que tengas muy asimilado tus aprendizajes principales para esta vida. Somos una creación de todas las vibraciones posibles como seres multidimensionales. Unas predominarán más que otras en partes de nuestra vida, personaje, como alma, como energía pendiente o kármica… Si el nombre de una persona vibra en 4, que es una energía de control, de un orden establecido, de rigor, de pasar a la acción a través de patrones esquemáticos, de trabajo, de responsabilidad… Tiene todas las papeletas para que su vibración de ruta de vida vibre en 5, que es soltar el control, no presionarse, el disfrutar del momento. Por supuesto cada vibración tiene su lado denso, y ahí es donde hay que remangarse para equilibrar los desbarajustes energéticos que causamos dentro nuestro. Las vibraciones 1, 4 y 5 coinciden en la parte profunda emocional, la expresión de los sentimientos, porque la tendencia es colocar muros de piedra entre ellas y su corazón. Desde mi punto de vista contrastado en la experiencia hay que analizar con atención y mimo qué vibraciones nos componen, para comprender comportamientos, para conocernos mejor, y de esta manera saber qué hacer para cambiar y avanzar en armonía.

Para progresar como seres humanos y no como indivíduos que buscan desesperadamente el amor en el mundo exterior sin siquiera mirarse al espejo…

La responsabilidad está en equilibrar todo aquello que somos

Las vibraciones que componen mi nombre, la letra inicial y última del nombre, apodos, nombres compuestos, seudónimos, los apellidos por separado, todo el nombre al completo teniendo en cuenta también los apellidos, la fecha de nacimiento… más tu signo solar, el lunar, el ascendente, tu planeta regente, el número de vivienda donde resides, etc… todas estas vibraciones y energías son las que manifiestan quién eres y a qué has venido, en esta encarnación, contemplando los principales y básicos aprendizajes que has de integrar en tu vida.

Si solo me quedo con la anécdota de que mi signo solar es Capricornio, ascendente en Libra, signo lunar Tauro, que mi camino de vida resuena en 6/24, que mis dones vibran en 9, y así con todo, entonces no estoy tomando responsabilidad en practicar la espiritualidad que necesita mi personaje y mi alma juntos para seguir progresando en consciencia.

Eres libre de utilizar tu energía de una manera constructiva o para destruir tu parte divina que al final será el resultado del caos de todas tus partes y de tu vida en general.

 

 

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