Agradecer

 

Hace un año atravesaba un período de tiempo en el cual no levantaba cabeza con recaídas físicas y emocionales. Una lumbalgía acompañada de otros problemas musculares se manifestó a través de tantos pensamientos durante el transcurso del año en el que sentía que tenía que dar un paso más allá en mi vida, tocaba salir de la zona de confort, aunque implicara cambiar drásticamente la vida que conocía durante 17,18 años.

Por entonces para muchas personas mi decisión de dejar el trabajo cayó como una gran losa de locura. No fue fácil, pero por fín me sentía coherente con lo que pensaba, sentía y quería expresar. De mis dolencias físicas no me recuperé enseguida, aún arrastro algunas cosillas, pero a nivel emocional trabajé lo que no está escrito porque deseaba irme de mi empleo, el cual fue como una familia durante tantos años, deseaba irme en completa paz, conmigo misma y con todo lo que representaba en mi vida aquel lugar. Lo trabajé con Ho’oponopono, con prácticas simbólicas, visualizaciones, cartas, y con eternas charlas con mis guías. Y los milagros vinieron a mi vida, de situaciones caóticas todo acabó con un final emotivo y pacífico, y a día de hoy siento gratitud con aquel empleo.

A nivel personal he crecido mucho en los últimos años, pero en este año 2020 siento que he caminado una maratón de fondo. ¡Qué grandes aprendizajes tiene la vida, siempre! Duelos, amistades que sí-que no, confinamientos, y como no, mis aprendizajes junto a mi hijo. Los aprendizajes no paran nunca, el alma ha venido a empaparse de lecciones y experiencias, y entre tanto, de intentar aprobar las asignaturas pendientes. Personalmente, este año para mí ha sido como una gran prueba de superación, de recordar mi luz, que mis dones si los utilizo desde la creatividad puedo caminar hacia la prosperidad que sueño, que me ilusiona. Si confío en mí soy capaz de cambiar mi vida.

¿Qué me depara el futuro? Ni idea, pero si dirijo mi presente hacia la armonía, o todo lo que sea posible, no dudo que habrán milagros como posibilidades que me guiarán a seguir evolucionando, construyendo y decidiendo la vida que quiero vivir, sin obviar los muchos aprendizajes que están por llegar. Cuento con ello. Creo que mi personaje y mi alma empiezan a entenderse. jeje…

 

Es gratificante ver que todo el trabajo personal en mí también se manifiesta en progresos en mi hijo y en su desarrollo evolutivo personal. ¿Dejará el autismo de condicionar su vida y la mía? No lo sé, pero sin duda la intensidad en la que se manifiesta ha ido cambiando, la vibración del autismo en este presente se ha reconducido hacia a un equilibrio y sanación emocional.
Mi hijo y yo somos un gran equipo caminando hacia la conexión al bienestar, hacia el auto descubrimiento de nuestros poderes internos, y de todo el amor que hemos venido a experimentar. Puede que sienta apego emocional hacia a mi hijo visto desde ciertas corrientes filosóficas, pero es que mi hijo me guía cuando me pierdo, cuando me desoriento es mi zarandeo perfecto, es mi cuestión, mi revolución interna. Él me ayuda a brillar, seguramente sola no sabría cómo hacerlo. Imagino, que para eso están los pactos álmicos, para recordarnos la luz que habita en nuestro interior.

Mi hijo para mí es Agradecimiento.

También hago el ejercicio personal de agradecerme a mí misma todo este gran camino, de valorar cada situación, de mi despertar espiritual, de mis errores, de mis caídas a pozos emocionales, pero también de mi constancia y de mis ganas de seguir adelante, de levantarme y sanar mis heridas. De que a pesar de sentir miedo aprendo a creer en mí, a tomar consciencia, a dar pasos por la vida sintiéndome feliz, a crear pensamientos de amor y equilibrio en mi ser. No ha sido fácil, y hay procesos personales complejos, pero sé que todo empieza por decidir, por implicar al espíritu a mi actitud.

Y agradecida me siento por mi proyecto laboral, y crecimiento profesional, también a través de mi colaboración con la psicóloga Sonia Tapiador 

La vida en su infinita sabiduría nos ha reunido en este proyecto en conjunto para guiar en autoconocimiento, para educar en inteligencia emocional, y ante todas las cosas en el nombre y vibración del amor incondicional.

GRACIAS. GRACIAS. GRACIAS.

Vanesa

Numeróloga, Terapeuta Transpersonal

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