Voy a hablar del autismo, del espectro autista, del trastorno del desarrollo, del tea, del asperger, de lo que es diferente y una etiqueta social. Te voy a hablar de este condicionamiento biológico, ambiental, neuronal, físico, genético, espiritual… desde mi experiencia personal, estás en tu derecho de no creer ninguna palabra compartida, pero sabes, me siento harta de algunas situaciones respecto a la “discapacidad”, respecto a l@s que aprenden diferente, ¿por qué su manera de experimentar el mundo, la vida, está desvalorizada y descartada? ¿Acaso tú puedes desconectar tu cerebro así sin más para intentar encajar con lo que dicen que es lo normal?

La educación a nivel general apesta a política y a normativas desde administraciones que solo ven papeles y montañas de papeles, no hay empatía, solo recortes. En parvulario se salvan con el método montessori, pero en primaria empieza la obra de teatro llamada “educación inclusiva” que no es más que un guión de ausencias, carencias, y manipulaciones. Lo estoy enfocando desde una perspectiva generalizada, por supuesto que habrán profesores con vocación emocional, pero desde mi experiencia personal con cada curso escolar me he encontrado obstáculos en el desenvolvimiento educativo de mi hijo.

La educación sin más no nos hace más sabios, ni nos da herramientas para afrontar la vida, para practicar esa capacidad de resolver problemas, conflictos reales. Tener intelecto no es una garantía de que sepas gestionar tus emociones, y que seas un adulto con madurez e inteligencia emocional. ¿A dónde están todas esas promesas del mes de marzo que iban con hastags sobre el amor, sobre la humanidad? La educación y la sanidad deshumanizadas por completo. Me río cuando veo publicaciones de sectores que gritan que están hasta las narices de la insensatez de las personas, con emblemas como “ponte la jodida mascarilla”… cuando estás personas que denuncian la falta de respeto te faltan el respeto al juzgarte, te faltan el respeto al colgarte el teléfono cuando preguntas por tu familiar recluído en un hospital, en una residencia, te faltan el respeto cuando dejan a tu hijo solo ante el peligro y como comunicación te dan silencio, hermetismo. Así que, permíteme que no me crea nada de nada, no digo que no exista esta realidad, lo que sí estoy experimentando es mucha densidad en esta realidad, a la que le incomoda la luz.

Me ha pasado y me sigue ocurriendo que cuando ven que me ocupo de mi hijo, de su bieniestar, de que sea feliz, de que en este presente pueda tener una autonomía, de que sea quien quiera ser… cuando hago preguntas me tachan de madre sobreprotectora, de que no tengo ni idea porque ell@s son l@s diplomad@s… La verdad es que la soberbia me la repanpinfla, porque me guío por mi corazón, y por general, una madre sabe cuando su hij@ le ocurre algo que le está bloqueando. ¿Verdad?

La nueva ley de educación ya está causando sus efectos secundarios, pero como no, todo ocurre en las sombras, tapando, y si alguien habla es censurado. Genial, la pandemia nos ha hecho menos humanos, y más robots. Que el autismo pueda ser reversible no quiere decir que deje de condicionar tu vida. Siempre hay factores emocionales en los que poner dedicación, atención, comprensión, y alivio momentáneo si hiciese falta. Puede que la sociedad quiera tener más robots, pero por fortuna emprendí el camino hace unos años de ir despertando, y no voy a ser un robot, ni mi hijo. Aunque esto conlleve pasar retos y más retos. No me importa, y nunca me importó si en mi hijo hay una sonrisa, y en mi corazón el reconfortamiento de ir por buen camino, o el camino correcto para mi hijo y para mí.

Si te contara cómo empezamos esta carrera de fondo no te lo creerías, y como la estamos corriendo en este presente.

Mi hijo a evolucionado mucho, y no reclamo que tenga supervisión constantemente, porque sé que sabe resolver parte de su día a día, pero existen todavía áreas en las que se pierde y sí necesita guía, orientación, comprensión, una mano con la que sentirse seguro de sí mismo. ¡La de comentarios despectivos, fríos y sin tacto que escuchamos los padres y madres de niñ@s con alguna dificultad en su desarrollo! La publicidad siempre tiene una parte oscura, y quien mucho habla de diversidad, dando una imagen en redes sociales de “mirar que gran corazón tenemos” ahí hay mucho que rascar… Y aunque estoy trabajando a nivel personal el soltar el control de las situaciones, el aceptar la realidad neutra, sí quiero expresar con mi propia voz que no me gusta nada las cosas que suceden en este tiempo.

Desde mi trabajo profesional como numeróloga emocional o terapeuta transgeneracional podría hablarte del sentido espiritual, de los mensajes energéticos que tienen experiencias como tener un hijo con autismo, sea cual sea el grado, nivel, etc… eso no me importa. La etiqueta es a modo descriptivo, porque para mí mi hijo es el hijo que mi alma eligió tener para aprender valores como el amor incondicional, el perdón, y sobre todo amarme a mí misma. Que Àlex esté en mi vida es una maravillosa y absoluta bendición.

Si a la educación no le integramos emocional se queda colgada. La educación emocional es la lámpara que da luz a esos rincones oscuros en nuestro interior, como esa vibración 9 desde la numerología que le predomina con las dos palabras juntas. Autismo vibra numerológicamente en 8/26 que es la fuerza, el trabajo, la constancia, los retos, el trabajar la paciencia, la calma, pero sobre todo la autoconfianza.

… Recuerdo cuando me sentaba delante de mi hijo cuando era pequeño, al principio del diagnóstico, él jugaba con las tapas de los tappers, trazaba línieas imagináreas en el suelo con sus deditos, se quedaba en silencio durante tiempo y tiempo, sin mirarme, sin “contar conmigo”… yo le decía: “aquí estoy” “mami está aquí”… este era mi corazón hablando, y respecto a mi hijo mi corazón sigue teniendo este diálogo: Aquí estoy. También es algo que me digo a mí misma, para recordarme que puedo hacerlo, que puedo seguir adelante sin caer y quedarme atrapada, mi hijo y yo podemos hacer cualquier cosa cuando tenemos en cuenta al universo, al amor en su total magnitud y expansión.

Todo lo que nos traiga comunicación, y poder interactuar, bienvenido sea.

En este vídeo mi hijo aún no tenía los tres años. Quizás fui una madre muy pesada pero a día de hoy me encanta el puente que construimos mi hijo y yo.

 

 

Vanesa

Numeróloga, Terapeuta Transpersonal

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