Almas, egos y espiritualidad

Espiritual.

Zona donde el ego no tiene poder de decisión ni de acción. Se le permite ver pero en silencio. La pseudo-espiritualidad es un traje que se zurce el personaje para auto engañarse diciéndose a sí mismo o misma que está todo sanado, vendiendo pócimas que hablan de curación. Haciendo negocio con la esperanza y el amor. Por negocio me refiero a embaucarse por la productividad, por el dinero y alejarse del compartir, puedes ofrecer un trabajo terapéutico, o dedicarte a cualquier cosa pero sin caer en la arrogancia, ni en la atracción de engordar la cartera. Está claro que necesitamos dinero para vivir, pero que no solo sea esa nuestra vocación. El éxito es ambicioso, y hay que trabajar desde dónde nos movemos, si desde un ego en desfase o desde una zona de armonía. La persona que acude a un profesional en busca de ayuda también nos ofrece un regalo sin ser consciente, porque nos trae un mensaje del inconsciente que, seguramente, nos falta integrar, o pulir esa lección en nosotr@s.

Soy vegetariana, pero no me siento mejor persona que alguien que come carne o pescado. También me alimenté de carne y pescado en el pasado, y es algo que forma parte de mí. Y como siempre digo: hoy soy vegetariana, pero mañana no sé qué seré… Comer sano ¿qué significa? Porque en la actualidad la mayoría de los productos llamados saludables están mega procesados. Y, ¿¿por qué hay que hacer bandos?? La espiritualidad, para mí, se practica respetando. Porque, podría estar en un error, y mi verdad experimentada ser una verdad a medias. Puedo estar viendo un 6 desde mi zona de confort o percepción y tú un 9…

Hay una frase que se la escuché decir a @Enric Corbera con la que resueno mucho y es “no puedes acompañar a una persona a un lugar, si primero tú no has estado en ese lugar”. En la actualidad hay una influencia de mucho mindfulness, coaching, y de herramienas para el desarrollo personal. No es que me parezca mal, sino que hay que conocer desde dónde se está practicando lo que sea que estemos haciendo. Quizás medites durante muchas horas de tu día a día pero a la mínima de tocar cualquier tema emocional el ego se apodere de tí. Me es divertido imaginar los líos y memorias transgeneracionales que dejó a su paso Buda, abandonando a su hijo al que llamó Rāhula, que significa impedimento, obstáculo… o los hijos de Jesús, la de karma o energía pendiente que tuvieron que sanar…  Siempre hay una historia detrás, y otra que estar por venir, seas quien seas.

La paz interna requiere de tomar decisiones, quizás a priori pensadas por el ego, pero con el tiempo quien practica es esa chispa que nos caracteriza de “ser algo más”.

Y una persona no puede amar libremente si primero no se ha encontrado a sí misma. Cuando un@ está desconectad@ de sí mism@ las experiencias suelen ser muy dolorosas, relaciones dependientes emocionalmente, desvalorización en todos los aspectos… y solemos aguantar lo que tenemos por miedo a la soledad.

Aprendí que el amor no va de aguantar dolor, sino de transmutarlo, y que la soledad es una asignatura más, nos prepara y nos otorga conocimiento de la vida, pero sobre todo de un@ mism@.

He analizado vibracionalmente qué nos dice la palabra Espiritual, lo he disfrutado mucho mientras escribía en la pizarra magnética. Está compuesta por tres bonitos 999 seguidos, energía del conocimiento espiritual, de aportar luz a través de experimentar o atravesar esas sombras que también forman parte de la vida. Acaba con la raíz 13, numeración kármica, a nivel interior la espiritualidad nos trae el mensaje de construir a partir de aceptar los cambios, de empezar de nuevo, de liderar nuestra vida a través de dejar fluir en nosotros esa energía de creatividad, de salir de la zona de confort, de no tener miedo a la intuición. Como vibración final nos da 4 también venida de un 13, ser espiritual es construir, hacer otros pilares, otros cimientos, aceptando los cambios de la vida, querer cambiar… siendo flexibles.

Mi trabajo como numeróloga me ha hecho ver que el ego también tiene parte de alma vibrando en su interior, y el alma encarnada tiene su parte de ego formando parte de ella. El equilibrio en una dualidad pasa por tener en cuenta sus caminos. No es aconsejable ir flotando por la vida como si fuésemos ángeles, pero tampoco es sanador identificarse constantemente con el ego. Hacer que se gusten estos dos es el reto que tenemos mientras transitamos por la vida. Puedes practicar la espiritualidad y beber cerveza, tener sexo y disfrutarlo, reírte con monólogos con un sentido del humor ácido, o sarcástico… De hecho, toda persona es un ser espiritual, la práctica ya entra en el libre albedrío.

 

 

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