Resilencia

La paz comienza con una sonrisa (María Teresa de Calculta)

 

¿Durante cuánto tiempo el ser humano necesita tocar fondo para aceptar que ha de cambiar algunas cosas en su modo de procesar la información del mundo, del pasado personal, y empezar a responsabilizarnos de la propia gestión emocional?

Se nos llena la boca cuando hablamos de la felicidad que ha sido comprada con dinero. Como sociedad hablamos de tener unos valores cuando un tal covid ha dejado en evidencia que el miedo a “extinguirnos” como en los tiempos de la prehistoria, todavía yace insertado en nuestro córtex cerebral, y en nuestro inconsciente colectivo.

El ego, el personaje, el ser humano juzga, interpreta un mundo dual como dos opciones que solo puede elegir una y esa elección será su verdad irrefutable. El espíritu, la inteligencia cuántica, la consciencia universal de la que estamos formados contempla esta realidad como una dentro de dimensiones, de posibilidades, libros de vidas con multitud de planes b… ya que el amor y la luz son las energías más poderosas que sustentan infinitas formas de vida o existencia, humanas o no.

Si hay energía hay expresión.

Hasta que no reconozcas que posiblemente en la manera que estás viviendo no te acerca a un bienestar, no estarás en un camino de crecimiento y sanación personal, y si resuena en tí los términos del alma, en un despertar de los aprendizajes de tu alma.

Como terapeuta veo como las personas tienden a resistirse al cambio, a practicar el perdón, el papel de sumisión con una gran desvalorización en general hacen que se den pasos hacia atrás, de vuelta a la zona de confort. Lo comprendo, también pasé por ello, y en mis mayores aprendizajes también puede ocurrirme. El miedo nos bloquea, nos paraliza por completo. Ser felices nos parece nada fácil porque nos hemos acomodado y “normalizado” a patrones y programas de sufrimiento, de dolor, de sacrificio. Y pasar el antivirus por las profundidades de nuestro ser nos aterra.

La de toneladas de pensamientos que pensamos y el 90% no serán ni nuestros, hay que aprender a tener un hábito de vivir sin el piloto automático, o lo menos posible. Emanciparnos de la culpabilidad y madurar en la responsabilidad. Puedes reflexionar quién guía tu vida, y si pones tu corazón en tus decisiones, pensamientos. ¿Sientes ansiedad? Párate un minuto, cierra los ojos, respira unos segundos, acepta que solo puedes estar aquí, con tus capacidades despiertas, tolera que no puedes controlar el tiempo. Se flexible contigo mism@.

Si no puedes perdonar a alguien o alguna situación en tu vida, lo que puedes probar es a desterrarla de tu vida, como si se tratase de una pequeña extirpación, para mí, como persona y terapeuta profesional lo que verdaderamente importa en la sanación es poner paz y estar en paz con el pasado sobre todo, y estar en coherencia con un@ mism@.

Los caminos para sanar, y liberarnos de “aquellos males” son infinitos, para mí, la espiritualidad es practicar el amor y la luz, seres espirituales somos todas las personas que habitan este planeta llamado Gaia. Experimenté y verifiqué en mí que a mayor trabajaba con la gratitud en mi andadura por la sanación personal y álmica, mayor ha sido el cambio y transformación en mi misma y en mi hijo.

Puede que la mayoría de veces suene a amiga plasta, a terapeuta espiritual, a numeróloga loca, a una madre “diferente”. Antes esto me importaba, y aunque sigo decepcionándome con personas, lo que piensen de mí no me afecta como hacía unos años. Comparto cómo he podido salir de infiernos mentales, puede que a tí no te sirva mi experiencia, genial, espero y deseo que encuentres el camino que sí resuene contigo.

Sinceramente, estuve durante tiempo en callejones muy oscuros dentro de mí, mis adicciones nunca fueron las drogas como tal, pero sí  fui adicta a hacerme daño, la depresión esconde adicciones muy peligrosas.

La Resilencia es una herramienta útil, poderosa, y muy liberadora. No es fácil, por supuesto, supongo que a mí me va el enfrentarme a los dragones cara a cara… hay tendencias capricornianas que me cuesta reconducir, jeje.

Pero, también escribiré que por ejemplo una regresión a mí no me ayudaría, en este caso prefiero extirpar monstruos pasados que enfrentarme a ellos cara a cara. Soy una persona con una tendencia muy visual y analítica y ver “demasiado” podría causarme una sobrecarga de información. También, con mi manera de canalizar e intuir no es que necesite ver para comprender, porque es como que “ato cabos” con datos solamente.

Lo que quiero compartir con este post, es que no importa el camino qué escojas para sanar, mientras quieras y sientas el poner fin al sufrimiento. Quizás lo que ahora no puedes hacer en un tiempo determinado vuelve esa opción a tu vida y sientes que deberías de intentarlo. Además, la mente lleva a cabo un plan para que descartes vías o alternativas que resuenan con lo espiritual, místico, el alma, etc…

Resilencia vibracionalmente nos habla de sanar heridas, de dar luz a la energía masculina, de hacer las paces con el arquetipo padre, nos habla de cultivar la paciencia y la templanza, de confiar en un@ mism@, de no temer a profundizar en las emociones, de deshacer bucles, de hacer el duelo con el pasado. Nos recuerda la magia que el amor puede crear, de empoderarnos.

Resilencia vibra en aceptar los cambios, y que los cambios son necesarios para fluir con el ritmo no controlado de la vida misma. Que aquello que temes de tí mism@ también hay luz si aceptas poner orden en tu interior.

En mi resilencia encontré a Dios, no a ese tío que describe la iglesia, no a un Dios de religiones, sino a Dios como energía amorosa, como ese “padre” y madre que sentía que había perdido metafóricamente y emocionalmente. La Divinidad en la que tengo fe no gobierna este mundo, quien desea gobernar es el ego, la mente, los pensamientos. Si Dios fuese tangible, el ser humano ya lo hubiese matado, lo hicimos con el maestro Jesús. La luz no se posee, se es parte de ella.

¿Te sientes en paz con tus zonas en guerra?

 

En esa habitación oscura en la que te encuentras, está el interruptor para dar luz a ese mismo espacio. Como Terapeuta transpersonal puedo acompañarte a mostrarte que eres capaz de encender de nuevo tu propia luz. 

 

 

 

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