Indigestión emocional

¿Te has preguntado por qué hay personas que pasan virus, “pasas” gastrointestinales, constipados, etc… y personas que tienen relación con estas personas y no “pillan” absolutamente nada? El sistema inmunológico va de la mano de la gestión emocional. A más incoherencia emcional en una persona más enfermedades atraerá, no por karma, sino por frecuencia vibratoria, si los pensamientos son densos, oscuros, esa energía se manifestará en aquello que está resonando. A nivel cuántico es simple, pero como aquí entra en juego eso de “si no lo veo no lo creo” pues así nos va… como bolas energéticas en un tablero dando vueltas sin reconocerse a sí mismas.

Deberíamos coger el hábito de cuando enfermamos, aprender a escucharnos. Y así no dependeríamos de las farmaceúticas. Los códigos de sanación están en el interior del ser.  No digo que en momentos puntuales un medicamento, o acudir a la medicina convencional, a los especialistas no nos aporte ayuda, sino es un llamamiento a tomar consciencia de qué estamos haciendo con nuestra vida. Qué ejemplo damos a los más jóvenes si somos adultos adictos al ibuprofeno, a comprar para llenar el vacío interior, a huir de nuestras emociones.

Educar para mí no es saber que 2+2 son 4, ni si hay todo un camino de operaciones para descifrarlo, porque sino pones tu corazón a la hora de resolver problemas, la estructura con la que te quedas es eso, rigidez, frustración, intolerancia… Los títulos no dan experiencia, sino inteligencia mental. La pregunta aquí es ¿acompañas esa inteligencia mental, ese razonamiento con una inteligencia emocional? El sistema educativo está fallando como todos los demás sistemas gubernamentales. A parte del escaso recurso económico que disponen los colegios, me doy cuenta de que el conflicto va acompañado de educadores, y maestras que están en batalla con sus propios niños y niñas interiores.

Si no pones amor a tu infancia, ¿cómo vas a enseñar a las demás personas a que lo hagan? Heridas que siguen sin perdonar y no pueden descansar en libertad. Cautivamos nuestras heridas conviertiéndonos en cazadores del rencor. Cuando estas a solas contigo mismo o misma, ¿cuánto amor sientes en tu interior? o lo que sientes son ganas de salir corriendo en busca de distracciones, de ruido? Ese vacío que sientes dentro de tí es tu niño, niña interior hablándote. No le hagas adicto, adicta al sufrimiento, dale amor y el rescate te traerá paz.

He aprendido con las experiencias en mi vida que para acercarme a lo que quería hacer o tener, he tenido que cambiar cosas en mí, pasar por procesos donde el fango era una parte más del laberinto a recorrer para llegar hasta escuchar a mi corazón. Es increíble la de límites que nos ponemos a nosotros mismos pero cuando hay que decir “no, o hasta aquí” al exterior nos cuesta bastantes dolores de cabeza y de indigestiones emocionales. No te pienses, que con el sí también tenemos aprendizajes. ¿Te sientes Merecedor-a o te sientes Necesitad@?

Si no aprendemos a amarnos tal y como somos, quien está “enseñando” es el ego.

 

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