Heridas que acarrean nuestr@s niñ@s interiores.

La confianza flaquea cuando no sentimos esa protección tan caractéristica del núcleo familiar. La inseguridad nos azota la mente cuando nuestr@ niñ@ interior grita las heridas que acarrea desde los tiempos de los tiempos. Adultos fáciles al bloqueo y a tener miedo a salir de la zona de confort, desvalorización que manifiesta pequeñas secuencias de proyecciones de una infancia sin el cobijo y la atención de cada arquetipo y a su vez como energía masculina y femenina.

La ausencia emocional de un rol en nuestra infancia trae consecuencias en nuestro desarrollo como indivíduos y durante cada proceso evolutivo y de crecimiento biológico, y psicológico. Pero la ausencia emocional de los dos arquetipos puede provocar grandes trastornos afectivos en la persona. Actuando este con lo que sabe, con lo que mamó en sus días de niñez, respetando categóricamente los programas afectivos-suspervivencia implantados. Programas que de mayores se convierten en una normalidad soportada que no sostenida.

Cuando la familia puede ser un auténtico desconocido, cuando la comunicación no surge, no hay interés, ni ganas de estar con los que en teoría te quieren y quieres (¿no?), cuando sientes que hay rechazo por ser como eres, o silencios (no de paz presentes) sino silencios incómodos. Realmente, en momentos así ves venir de vuelta memorias que hablan de abandono. Quizás, más adelante comparta más mi historia, es bastante heavy y hoy, ciertamente, no me apetece hablar de algunas experiencias que viví respecto a mi familia. Tomo consciencia de que aún hay recuerdos que duelen, que mi niña interior a veces reclama llorar y poner orden a fotogramas pasados.

No le tengo rencor a mi madre, no te puedes ni imaginar la de trabajos sobre perdón y perdón y más perdón me he empapado durante años e integrado. Se que me quiere a su manera. Es curioso, porque la paz que consigo, de alguna manera mi madre (o más bien su niña herida) se las ingenia para perturbarme, sé que no es a drede, pero aún así, a mi personaje se le rompe el corazón cada vez que siente que me aleja, como siempre, es su normalidad, no la juzgo. Y si me perturbo es el aviso de que quedan cosas en la lista que sanar. Parece que cada experiencia traumática en vez de unirnos como familia, nos distancia. Valoro la comunicación, el detalle, el cuidado, aunque si mi alma eligió este nido, fue para remangarme con los taitantos aprendizajes que llevo (y los que me quedan), a veces siento que estoy corriendo una maratón, en la que la meta es la paciencia, y el aprender a vivir sola (sola con mi hijo).

Te cuento esto hoy, porque quiero darte el mensaje de que “sea cual sea tu pasado, puedes cambiar, ser feliz”. Como terapeuta me encuentro a adultos físicamente, pero que siguen siendo aquellos infantes buscando la atención, el cariño, la risa, de mamá y papá. Primero hay que tomar consciencia de que esa “normalidad” nada nos ayuda en este presente para prosperar y ser indivíduos emocionalmente responsables y equilibrados. Y sí, hay que poner la casa interna patas arriba para ver qué nos sirve, y qué cosas, patrones, vamos a deshacernos inmediatamente. Por supuesto, todo esto requiere de un plan, de una estrategia mental y si le añades espiritualidad, más armonioso será tu proceso de crecimiento personal. El auto compromiso es vital para dejar de transitar por estados de desesperanza, falta de autoestima, miedos, ansiedad, depresión… No podemos ser víctimas ni victimarios en bucle. Bueno, puedes hacer lo que tú quieras, existe el libre albedrío y la libertad, pero mi experiencia con esa película de drama y oscuridad no es nada placentera ni feliz.

¿Cómo no va a ver abuso si es lo que más se ve en los canales de televisión? Una sociedad adicta a la crueldad, a los fármacos, al sexo inconsciente, a la violencia, y seguimos sin despertar, solo reaccionamos y juzgamos, porque en las redes sociales es muy importante que sepan lo que opinamos (porque nuestra opinión es la verdad-verdadera-absoluta-mundial-universal). Los enfrentamientos desprenden y generan odio no ganas y herramientas para solucionar, cuestionar, y dar con posibles respuestas.

En este preciso presente, ¿Cómo te sientes? Apunta, describe qué emociones se repiten más en tu día a día, y podrás comprobar en qué energías estás vibrando y si hay que hacer un trabajo para reconducir comportamientos para llevar un equilibrio, un bienestar emocional. Y si necesitas otra visión a tu modo de vivir, no te avergüences de acudir a un especialista, terapeuta, coach, lo que más resuene contigo. La salud mental y emocional es muy importante para poder experimentar la vida con gozo y empoderarnos.

Si crees que mi trabajo como Terapeuta transpersonal puede guiarte para que enciendas el interruptor de tu propia luz, contacta conmigo. Rellenando este formulario, o vía Whatsaap&Telegram 640846943. Bendiciones

 

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