Personal y álmico

Madres que en un pasado fueron hijas

“Salí a dar un paseo al mediodía que después de día y medio lloviendo salió el sol y consigo una tregua de tanta lluvia. Le pregunté a mi yo superior si podía darme un mensaje, y mientras caminaba mi visión se centró en un charco de agua donde se podía ver perfectamente el reflejo de los árboles de la calle. Seguido un pájaro que alzaba su vuelo. He sentido muy claro que me hablaba de ser un reflejo cristalino, puro, y que mi vuelo depende de cómo me sienta con mis emociones. Sostenerme por mi luz interna (que está en contacto y conexión con la luz de la divinidad y todo el amor en su expansión e infinidad). Conecté el reproductor de música, y me ha rechinado algo en mi interior, y directamente he descartado escuchar mi playlist y he sentido que tenía que poner la radio, (estaba flipando conmigo misma jaja) y mientras paseaba por un parque, fotografiando nubes que me transmitían figuras, imágenes y símbolos, encontré un dial donde estaban emitiendo <Back for good de Take That>, parte de mi pre adolescencia en esa canción. Me he emocionado, el mensaje de mi yo superior estaba claro: seguir dando amor a mi pasado. Escribo esto porque el artículo escrito a continuación fue de esta mañana. Hoy mi alma está bastante retro, jeje, pero he comprendido que al dolor que pueda rondar de vez en cuando en mí, si le regalo recuerdos bonitos y sonrisas, ya no siento esa carga oscureciéndome. Con esto quiero decir que amo a mi madre, a pesar de haber vivido experiencias complejas, la amo. Y le doy las gracias por haberme dejado ser yo cuando era pequeña, sí, tenía prohibido salir a la calle, pero esto me facilitó que abriera mi cajón de fantasía interior, y me lo pasé pipa disfrazándome una y otra vez, me encantaba bailar con mi madre y mi hermana Yolanda el Boogie Woogie, disfrutaba de aquellas cenas de pan con tomate y embutido de la fiambrera gris tan peculiar… cantaba con ella Isabel Pantoja porque la veía súper feliz cuando hacíamos estas cosas juntas (cuando se iba a trabajar me armaba de cojines cilíndricos y en mi mente (y en mi corazón) eran una guitarra y saltaba por encima del sofá bailando canciones del grupo Guns’n Roses). Todo lo que pueda dolerte, tíñelo de esperanza, y poco a poco sentirás que vuelves a nacer.”

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No tengo el hábito de celebrar arquetipos los días señalados, porque más que honrar el sentido amoroso y espiritual la sociedad lo utiliza para comprar compulsivamente y reafirmar egos. Si cada día de nuestra vida viviésemos en amor, en paz, perdonando, aprendiendo a no sentirnos carentes y en diferencia, no necesitaríamos un día al año para más que hacer memoria y bendicir, convertirlo en una lucha eterna de rencor, desvalorización, y de comprar “el amor”.

Pero, hoy me apetece escribir y dar voz a mi energía femenina, que está vinculada a la energía femenina de mi clan, de mis ancestros, y también con la energía femenina de mi hijo que me escogió (o aceptó su alma) que mi alma en este personaje presente fuese su madre. Lo cierto es, que solamente mi hijo podía “rescatarme” del pasado que repetía y reproducía en mi mente proyectándolo a mi vida por aquel entonces.

¿Cuando ves una foto tuya de hace muchos años, qué sientes?

¿Alguna emoción se queda atrapada en tu estómago o al contrario, sientes agradecimiento? Sea lo que sea lo que sientas, tu pasado no eres tú en este instante. Todas nuestras memorias de vidas pasadas, nuestros recuerdos de la infancia o de otras versiones nuestras, incluso los sueños no cumplidos de nuestros ancestros son una prueba de amor incondicional en nuestro presente. Dar amor al desamor. Dar luz al pasado. Las cosas no cambiarán si no decimos adiós al sufrimiento, si no experimentamos el duelo y dejamos de resistirnos a querer vivir el presente como un pasado que se alimenta de muchos pasados.

Maternidades jóvenes: niñ@s intern@s herid@s aprendiendo a amar y a ser madres

Mi madre no me quiere a su manera, sino que me quiere como le enseñaron. Así cómo experimentes el amor en tí así lo compartirás. ¿Cómo puedes juzgar la manera de amar si tú quieres también como te enseñaron?… Quien critica a sus padres, cuando le toca experimentar el papel de la paternidad o la maternidad hay un 99% de posibilidades y memorias inconscientes a que repita patrones como fueron sus padres con él o con ella. Te sorprenderías de las reacciones automáticas que hemos interiorizado como si nada que hablan de nuestros padres, y a su vez de sus padres, y así hasta la infinidad que manifiesta la energía.

El alma de mi madre me enseñó en su momento que yo venía a esta encarnación a trabajar duro en mí misma, que tenía que aprender a construir con amor donde lo primero que iba a sentir sería rechazo. Me tuvo con 19 años, tan joven, y tantos cambios con la llegada de mi nacimiento experimentó… Aunque a veces me duela recordar ciertas cosas, sé perfectamente que ella interpretó su papel como acordamos siendo chispitas de luz. Ojalá algún día encuentre ella la manera de poner paz en su corazón de niña, como todo el amor que le envío cada día a través de correos exprés espiritual, jeje…

Reflexiona por un momento tus problemas de este presente. Seguramente todos están ocasionados en tu pasado. Puede que no valores a las mujeres porque tu madre fue dura contigo, puede que odies a los hombres porque tu padre te abandonó, puede que no gestiones la frustración porque tu niñ@ interior está muy enfadad@… Padres y madres que no dejan que sus hij@s sean ell@s mism@s… un-a hij@ no es una oportunidad para realizar tus sueños, sino es el recordatorio de que es momento para reencontrarte con tu niñ@ interior y dar paz.

Nuestras madres y abuelas no tuvieron facilidades ni oportunidades para hacer las cosas de otra manera, para cuestionar la autoridad, para respetarse y poner límites. No existía internet, el tener al alcance información sobre autoestima y auto confianza fue imposible, realmente, sus almas escogieron aprendizajes complicados y a la vez se unían a los aprendizajes de sus hij@s. El espíritu, la esencia lo hace todo por amor y por el bien común, el ego es quien dice “a dónde vas loc@, tu me apuñalas yo te mato”…

Recomponiendo tu estructura pasada con nuevos conceptos y consciencia

Que difícil es lidiar con el ego en según que momentos de nuestra vida, ¿verdad? Creo que más que ser “la oveja negra” para el sistema familiar, somos la oveja blanca que irradia el recordatorio de la pureza, de la inocencia, del amor y de la luz. El ego, tu personaje te hace creer que vienes a salvar al mundo, a los demás, a solucionar los problemas de tus amig@s, te pone esta película en tus pensamientos porque no quiere que te salves a tí mism@, de echo cuando vamos en consonancia con nuestra alma, mágicamente parece que las cosas del exterior se van poniendo en orden, otras desaparecen. ¿Has visto como en las películas de héroes y heroínas para salvar al mundo destruyen ciudades y todo su paso en peleas súper violentas? Así actúa nuestro ego cuando sientes la llamada del amor incondicional, cuando Dios se comunica contigo y te dice “siempre he estado y estoy contigo, soy parte de tí, pero respeto si no quieres verme”.

Por cierto, salvar a las personas no significa que tengan que ser como tú, o hacer lo que tu digas, porque tu opinión es la verdad. Lo que tu pienses como mi opinión son versiones de distintas realidades vibrando en sincronía con nuestras memorias, y nuestras ganas de equilibrar y limpiar la energía pendiente.

Mi energía femenina del pasado era muy oscura y totalmente descompensada. Mi adolescencia estuvo gobernada por el miedo y durante años mi vista solamente alcanzó ver niebla. En ocasiones, a mi niña interior le gustaría que mi madre se sincerase conmigo, que me dijese que tenía miedo, que se perdió por las sombras de su pasado y que no sabía cómo poner amor a sus repeticiones en bucle conmigo. Nunca podemos hablar sobre esto, su mente fabrica otras realidades cuando ha de darse cuenta de ciertas cosas que ocurrieron. Cuando me reúno con ella y mis herman@s, siempre acaba soltando palabras como dardos venenosos… me fascina como su niña interior herida toma el control de situaciones que a priori son anecdóticas y de qué manera las utiliza para sacar su desamor estancado, que no tiene nada que ver con el instante presente.

El perdón es un beso que abre el pecho al amor incondicional

Entonces, comprendo que es su manera de poder vivir sin que la oscuridad la cubra de culpabilidad, intenta regular emociones, pero ella no es consciente de que son ataques, (no a sus propios hij@s) sino a ella misma. Su vida no ha sido fácil, no vengo a justificar nada. Pero sí a decir que ella es la madre que le enseñaron a ser. Y esto me ha empujado en la vida a aprender a ser fuerte, a aceptarme, a valorarme, a amar quien soy.

Gracias, mamá. Gracias por haberme dado la vida aunque tuvieras miedo. Gracias.

Como madre también cometo errores, pero como le enseñé a mi hijo para que deje de auto exigirse tanto en ser perfecto, “la goma de borrar se creó para eliminar cuando nos equivocamos y empezar de nuevo, y no pasa nada”. Creo que en el adn emocional inconsciente una madre sufre por naturaleza, y como madres tenemos que aprender a dar amor al miedo para no sufrir y así seguir evolucionando acompañando a nuestr@s hij@s, pero también en nuestro papel independiente como mujer, como persona, cuidando de nuestr@ niñ@ interior.

Dar amor al pasado es la verdad que nos creará un futuro equilibrado e integrado desde la feminidad y la masculinidad. Todo hombre y toda mujer en su ser está formad@ por estas dos energías, pues Dios es todo, es femenino y masculino, es el no fin. Vivir sin la divinidad es imposible, cada átomo de este universo es parte del origen, la energía inteligente es hombre, mujer, niño, niña, tierra, mar, cielo, fuego, es femenina y masculino, estrellas, noche, día, sol, luna… Dios convive y comparte su amor a cada instante con nosotr@s, otra cosa es que lo aceptes.

Gracias, yaya, por enseñarme que el perdón nos trae la inocencia que creímos perder

Gracias, mama, por ser mi madre. Te pido perdón por las miles de trastadas que te hizo tu Vani…

Gracias, Gaia, por ser la madre de tod@s

A mi otra yayi por cuidarme tanto en mi infancia

Gracias, hijo mío, por enseñarme qué madre he de aprender a ser

A mis gatos del cielo que me enseñaron a cultivar la paciencia maternal

Gracias, a Azrael y a Cel, dos gatitos que he adoptado hace poco tiempo, que me han dado una oportunidad para ejercer de mami, nuevamente

Gracias, Dios, por recordarme ese poder de creación femenino en mí.

Vanesa

Numeróloga, Terapeuta Transpersonal

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